domingo, 22 de abril de 2012

Truco para tres, parte final


Néstor escucha los minutos finales del discurso de Cristina apoyado en una nube con forma de puff, ubicado de manera estratégica en la punta de la mesa, cerca de la picada.
 “…YPF es de todos. Esto quiero que lo tengamos bien en claro…”
- Mirá vos el bonito –dice Balbín y señala la mano que tantea y agarra, desde la otra punta de la mesa, los platitos con los últimos cuadraditos de queso y fetas de salamín. Frondizi también lo ve y comenta con sorna:
- ¡Cortale la mano, cortale la mano! –pero al general no  le causa mucha gracia el chiste.
- Pará Arturo, no jodas con eso che –dice Perón con gravedad en su voz- Yo a este lo arreglo enseguida. Haber muchachos…-dice, dejando el mazo de cartas sobre la mesa y haciendo un parlante con las manos- El que se morfa toda la picada lava los platos y hace la merienda, canté pri, canté pri –Néstor abre grande los ojos, guarda la mano y asoma por encima de la mesa un cacho de banda, en señal de paz- Dale, salí de ahí che y andá avisale a Eva que ya estamos terminando –en ese momento Néstor se levanta, se plancha el traje y la banda presidencial, y se va rumbo a la casa con tranco largo. Perón mezcla con tranquilidad ante la mirada ansiosa de Frondizi, que tiene los mismos once tantos que él, y del cansancio de Balbín, que no logró sacar ni cinco tantos en todo el partido y quedó muy atrás.
“…con petróleo, con yerba, con la 60, o con la que sea…”
El general pone el mazo frente a Balbín para que corte, y este lo parte con pachorra en tres, luego en tres, y finalmente en tres de nuevo. Perón lo mira y se muerde el labio inferior con los dientes de arriba.
- ¿Listo? ¿Terminaste? –pregunta Perón a Balbín, sin esperar respuesta, y junta los pedazos repartidos en la mesa. Frondizi espera que el general termine de dar para levantar sus cartas, que por ser mano le tocan cuatro. Las levanta despacio, como si fuera una única carta, y empieza a mirarlas una a una hasta que descarta en el mazo la que menos le sirve. Cuando Balbín recibe las suyas parece despertarse, como si tuviera una mano para ganarle hasta al diablo. Perón espera que levanten los demás, por cábala, y después hace lo propio.
- ¡Envido! –grita Frondizi de repente, pero ahí nomás Balbín lo interrumpe y le dice de forma recitada:
- En la punta del cerro suspiraba un canario, y en el suspiro decía ¡qué Flor  metiste Ricardo! –dice Balbín golpeando la mesa con una mano.
- Por fin una, vení al pie, vení –dice Perón mientras Frondizi baja un dos de espada, y Balbín un cuatro de basto. El general espera unos segundos, mira a Frondizi y le dice-: ¡Truco a esa mierda!
- Quiero –dice Frondizi sabiendo las cartas que tiene, y Perón baja un doce de copas. Espera otro poco y muestra por abajo del doce el tres de oro. Arturo sabe que le va a costar caro hacer segunda pero no se arruga- ¡Quiero retruco! –dice Frondizi y baja un siete de espada y encima el ancho de basto.
- ¡Epa, epa! que estamos cargado Arturo eh –lo gasta Perón y mira a Balbín para que juegue.
- Voy eh –dice Balbín, que pone un intrascendente seis de basto, mientras vuelve Néstor de la casa.
- Y bueno, si no queda otra che. ¡Quiero vale cuatro carajo! –grita Perón.
- Quiero –dice Frondizi dudando ahora de su estrategia. Perón mira la carta, la da vuelta sin mostrarla, le pasa la lengua en la parte de atrás.
“…y creo que me está viendo…”
Los mira, ve pasar unas nubes arremolinadas en el patio de la casa, y a Néstor que se tira de palomita sobre el parlante, los vuelve a mirar y se pega el ancho de espada en la frente. Ahí nomás Perón se para, Frondizi se agarra la cabeza y Balbín mira sin hacer nada.
- Conga, conga, conga, que siga la milonga –dice el general que se acerca bailando a Néstor, y con los brazos arriba- Vení pibe, vení. Conga, conga, que siga la milonga.
“…a partir de este  momento finaliza la cadena nacional…”
- No llores boludo, no llores –le dice Perón a Néstor que apoya su cabeza en el pecho del general- No llores pibe que hoy, hoy es un día peronista –el general, con el ancho pegado todavía en la frente, se saca un poco de encima a Néstor y le entrega un pañuelo para que se limpie la nariz, pero cuando este se lo quiere devolver Perón se lo regala. De pronto se escucha el ruido de una púa en el parlante y un disco girando. Enseguida Nelly Omar se pone a cantar.
“…Soy la mujer argentina/
la que nunca se doblega/
y la que siempre se juega/
por Evita y por Peron…”

El  general lo agarra de la cintura a Néstor y comienzan a bailar, mientras Frondizi carga a Balbín en una carretilla, hace una carrera corta, frena de golpe y lo tira arriba de un macetero.