viernes, 9 de julio de 2010

“Hacer canciones es una necesidad, un modo de exorcizar la cotidianidad”

Hoy, a las 23.30

09-07-2010 / La banda Supernadie mostrará gran parte de su CD Quién va a cuidar de vos?

Souvenires baratos (2003), Jirones (2006) y el próximo a editarse Quién va a cuidar de vos? son los trabajos discográficos de la banda platense Supernadie, que se encuentra próxima a cumplir los 10 años en la escena de rock. Fieles a su esencia las nuevas canciones visitan tópicos ya abordados por la banda como "vivir", "la noche", "el espíritu humano", pero que sin embargo lejos están de sonar trillados. Parte de ese material será el que esta noche, a las 23.30, los músicos mostrarán en Hermanos Zaragoza (53 e/ 3 y 4). Un fecha que también contará con la presencia de Edipo y La Chimenea.

“Pasaron varias cosas. Quizás la más importante la decisión de grabar este CD en casa, ya que Diego Sánchez uno de los guitarristas de la banda armó un estudio. Eso nos posibilitó manejar el tiempo, y no tuvimos que depender de la presencia cruel dictatorial del reloj que cotiza en dólares los segundos y los minutos de grabación. Así como lo hicimos nosotros podíamos decir: "no me gustó la toma, vengo mañana o pasado". Tuvimos libertad y tiempo. Y además lo que nos pasó es que descubrimos que no hay nadie mejor que nosotros para conseguir lo que uno siempre busca en el rock, poder captar el sonido en vivo, que no es fácil y que es lo que mejor nos caracteriza. Hasta ahora no lo habíamos podido lograr, y con Quién va a cuidar de vos? lo conseguimos, gracias al laburo de Diego y al tiempo que tuvimos para grabar”, explicó a Diagonales Leo Fontela, cantante de Supernadie, en torno al próximo CD de la banda.

–¿Qué anduvieron haciendo entre Jirones (2006) y Quién va a cuidar de vos?

-Básicamente componiendo mucho. Este disco tiene 10 canciones, que fueron seleccionadas entre 25. Ese también fue un proceso complejo, tratar de consensuar cuáles iban a ser los temas que finalmente iban a quedar en el disco. En el medio también hubo un hecho curioso y anecdótico, que si se quiere explica nuestra introversión o nuestro aparente silencio en los escenarios, y fue que yo me rompí la tibia y el peroné jugando al fútbol, por lo que estuve entre nueve y diez meses sin poder movilizarme, tiempo que obviamente aproveché para componer. Así que más de una vez desde la ansiedad que tenía en casa, le mandaba material a los chicos. Nos sirvió para parar la pelota y programar la grabación del disco. Si algo nos caracterizó siempre fue tocar mucho, y este año volvimos a ese camino y estamos tocando por lo menos una vez por mes. Es una cuestión de necesidad e incluso muchas veces sin medir el modo para hacerlo, ni en las mejores condiciones ni en los mejores lugares. Pero en el período al que referís hubo una catarata compositiva que decantó en estas 10 canciones.

–Con respecto a la cantidad y calidad de los lugares para tocar, ¿tienen una opinión formada?

–Hay como varias lecturas para hacer. Nosotros tenemos una visión bastante crítica. En Plata existe una cultura rock, perfectamente comprobable en la historia, con grandes grupos, y además está el presente, con una gran cantidad de bandas dando vueltas y paralelamente hay una carencia de espacios para albergar a todas. Te encontrás con que no hay y no se habilitan espacios para el rock y el arte independiente. Los que hay son pocos y por eso se aprovechan bastante de los músicos. En esos aspectos está puesta nuestra mirada crítica. Y después están las fechas como las de hoy, en las que coinciden varias bandas, con las ganas de seguir intentando, buscando lugares alternativos. Lo que sigue salvando a esta cultura es la solidaridad y las ganas de expresarse de todos los músicos. La situación es complicada como te decía por los pocos espacios que hay y por la poca ayuda oficial que existe, pero como contrapunto está esta solidaridad de la que hablaba.

–Ante tanta adversidad aparece la pregunta: ¿Por qué o para qué seguir haciendo canciones?

–Por una cuestión de necesidad, y en ese sentido tenemos una actitud medio punk-rock. A mí gusta Jimi Hendrix o Pink Floyd y cuando lo escuchás por ahí podés llegar a pensar que sólo se puede hacer música desde el virtuosismo, pero para mí no, por eso te hablo de esta actitud punk-rock, en la que prima la necesidad. Esta necesidad de andar haciendo música para contarle al mundo como uno lo ve, y exorcizando la realidad, la cotidianidad. Nosotros hace 10 años que estamos juntos, que somos los mismos y mantenemos la misma química, nos alcanza con mirarnos y enchufar los instrumentos para descubrir que es así. Evidentemente algo sigue habiendo. Es un sueño, una elección que nos obliga a seguir creando canciones y no necesariamente aparecer en una revista. Y es ese sueño el que nos obliga a hacerlo. El fracaso no pasa por no meter determinada cantidad de gente en un show sino que desde nuestra concepción estaría vinculado a la necesidad de hacer, de seguir adelante con el sueño. Una ilusión que nos da satisfacciones pero también nos obliga. No queremos simplemente pasar por la vida.
Leo Fontela (voz), Pablo Usabarrena (guitarra), Diego Sánchez (guitarra), Sebastián Frontini (bajo) y Iván Rimada (batería), son los encargados de impulsar esta aceitada máquina nacida en el verano de 2001.

Fuente: Diagonales